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En redes sociales circula un video en el que un padre lleva a su hijo en huaraches después de que éste humilló a uno de sus compañeros por usar tenis “pirata”. En dicho video el papá le dice a su hijo que toda la semana usará las sandalias para ir a la escuela y que deberá regalar sus tenis originales al menor que había sido el blanco de bullying. Le explica a su hijo que se trata de “una lección” para que aprenda que no todas las personas gozan de los mismos privilegios y que lo mejor que le puede heredar no es dinero, sino enseñanzas.

La polémica derivada de las diferentes opiniones no se hizo esperar, pues algunos aplaudían la acción del papá, refiriendo que hace falta mano firme para que los adolescentes sean más conscientes y sensibles a las dificultades o carencias ajenas, otros más consideraban que se trató de una humillación y que lejos de ayudar a su hijo, le iba a generar inseguridades y con probabilidad de que ahora él sea quien sufra bullying y otros más consideraban que bien pudo haberle llamado la atención en privado, sin tener que subir el video en redes sociales.

Es necesario empezar a reconocer que estamos en una era en la que los métodos de crianza son muy opuestos: hay madres y padres que educan desde lo que aprendieron de sus abuelos, enfocados a valores impuestos y con reglas bien definidas, que de no cumplirse, tendrán una sanción; y también nos encontramos a aquellos que crían desde la libertad y autonomía, pues precisamente la apertura y libertad de expresión sin límites que ofrece el internet y las redes sociales, está creando una generación que se caracteriza por crear sus propias normas, usar los medios digitales para expresarse (muchas veces con falta de empatía y sin pensar si con sus discursos lastiman, ofenden o humillan a los demás). La forma de educar a niñas, niños y adolescentes, sin profundizar en que se trate de “la vieja o la nueva escuela”, debería de estar enfocada en desarrollar a personas que pongan primero su bienestar, sin que eso implique estar en conflicto con otro u otros; en menores que tengan desarrollado su pensamiento crítico y autoestima fortalecidos para que sepan recibir una llamada de atención o regaño como parte de su crecimiento personal y a la vez, para que sepan cuidarse a sí mismos de los ataques (como el bullying) y sean capaces de cuidar a los demás.

Con esto podemos apreciar con claridad la dualidad de la generación Z o centennial, en la que son más abiertos a expresar sus inconformidades (incluso aunque eso lastime a otr@s), pero también son más vulnerables o como coloquialmente se les llama: “la generación de cristal”. Si bien es cierto que, al darles libre acceso a la tecnología, les dimos más libertad y menos límites de los que nunca tuvimos, también es cierto que nos ha faltado darles habilidades sociales y emocionales para que puedan aprovechar y disfrutar de los beneficios de tal libertad. Algunas de estas habilidades que los pueden ayudar a mejorar su forma de interactuar física y virtualmente, pueden ser: autoestima, autocuidado, gestión e inteligencia emocional, empatía, solidaridad, asertividad, pensamiento crítico, etc., todas las que nos conducen hacia la Paz, partiendo desde lo individual para llegar a crear una cultura de Paz en la que todas y todos estemos involucrados.

¿Qué opinas sobre la acción del papá? ¿Consideras que fue una buena forma de enseñarle a su hijo a ser más empático? ¿Crees que no debió publicar el video para no exhibir al menor o si debió para concientizar a otros padres de familia?

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