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EL SITIO SOBRE ACOSO ESCOLAR DE HISPANOAMÉRICA


maltratoIncreíble resulta la manera en que hemos justificado lo injustificable hasta un punto de no regreso… Increíble ver cómo se defiende y justifica el mal, avocando a derechos de la persona, sin importar que sus actitudes violenten, maltraten y pongan en riesgo a otros.

Un estado de derecho es el resultado de un conjunto de ciudadanos que -uno a otro- hacen cumplir dichos derechos, siendo el principal de los derechos el ser respetado (lo cual incluye no violentar, ni pegar, ni empujar, ni difamar, ni excluir, ni burlarse, ni ridiculizar, ni denigrar, ni poner apodos, ni pegar chicles, ni ofender sexualmente, entre muchos, muchos, muchísimos otros). Mientras haya una persona que violente los derechos del otro, ya valió… puesto que no hay estado de derecho a menos que todo el mundo obedezca un buen comportamiento hacia el otro.

¡Ah! Pero ahora resulta que si tienes una historia telenovelezca de cómo es tu situación de vida, pareciera que ello justificara el mal comportamiento presentado. “Tiene muchos problemas”. “sufre violencia”, “es el resultado de un Estado fallido”, y así vemos miles de excusas que eximen a algunos de portarse bien.

Claro ejemplo de ello, lo vemos en la opinión pública respecto al niño “Diego” de la escuela José María Mata de la Colonia del Valle en la Ciudad de México, quien cursando 5º de primaria ha realizado graves faltas de respeto hacia sus compañeros, sin que se le pueda sancionar hasta que los padres de familia decidieron manifestarse para exigir respeto a sus hijos. Y cabe mencionar, que esto no es culpa de los maestros ni directivos, ya que ellos -al parecer- estaban de acuerdo en tomar medidas correctivas y disciplinarias hacia el menor, buscando mejorar su comportamiento por su propio bien. Lo que sucede es que por “estructura y reglamentos internos”, avocando al derecho a la educación que tiene todo mexicano, hoy es imposible expulsar a un menor HAGA LO QUE HAGA. Y ahora que fue expulsado algunos dicen: “¡Uy no! ¡Pobrecito… ¿qué va a hacer?, no se vale!”. Yo me pregunto, ¿y sus compañeros violentados no tienen derechos? ¿cómo va a aprender Diego si nunca recibe una consecuencia por sus actos? Lo que sí es importante es que el menor reciba atención psicológica -y si en necesario psiquiátrica- para ayudarlo, apoyarlo, atenderlo, protegerlo y cuidarlo, incluso de sí mismo. Pero mientras tanto, tenemos la obligación de cuidar el bien común, el bien de la mayoría, el bien de la educación y el bien del estado de derecho.


Ana HernandezAsí se llama el libro que empecé a leer anoche, las autoras son Trixia Valle y Renata Legorreta ¡Tienes que tenerlo! Sale a la venta en julio y estoy segura que al igual que yo no querrás soltarlo.

El sábado tuve el placer de desayunar con mi querida amiga Dany Vara –Vocal titular del Voluntariado del Congreso del Estado- y con Trixia Valle, directora general de Fundación En Movimiento y autora de 5 libros, entre los cuales destaca “…Y fueron felices para siempre”, donde narra los encuentros y desencuentros de la vida en pareja; Pues esa mañana las 3 nos pusimos de acuerdo para que con el patrocinio del Congreso del Estado, el 11 de septiembre de este año en las ciudades de Cancún y Chetumal tenga yo el honor de presentar a Trixia con su nuevo libro “Mi bully y yo”.

Saberme la voz y la cara que introduce esta obra me emociona, me compromete y me obliga a investigar, a saber todo lo que pueda sobre el bullying, un tema del que mientras más conozco, más me eriza la piel…

Googleando me enteré que en www.bullyingstatistics.org le dedican toda una sección a las estadísticas del Cyber bullying, donde se refieren a la gente que es bulleada en Internet, problema el cual se ha convertido en un foco rojo en la vida de los adolescentes, ejemplos de esto son desde los rumores que se dispersan en línea, hasta los mensajes hirientes que reciben los jóvenes en sus celulares y desafortunadamente las imágenes con connotación sexual, también entran en esta categoría.

En este sitio encontrarás el friolero porcentaje donde aseguran que el 77% de los estudiantes de Estados Unidos han sufrido algún tipo de abuso verbal.

Si buscas en tu navegador las palabras “bullying suicidio” la red te arroja un total de 626 mil respuestas y ya con esto, si tu corazón no se estremece, es porque no eres de carne y hueso.

Renata y Trixia, las autoras de “Mi bully y yo”, crecieron juntas, se conocieron en la escuela y durante 9 años compartieron el mismo salón, Renata fue verdugo de Trixia y aunque apenas llevo unas páginas, te puedo decir que su libro está escrito con el corazón, AMO que presenta las 2 partes: bully y bulleada.


Trixia y Renata¿Qué pasaría en ti, si una vez pasados los años, tuvieras la oportunidad de tener de nuevo frente a frente, a la persona que se burló de ti y de tus sueños, que destruyó tus recreos y tus tardes de tarea, al pensar en el reencuentro del día siguiente? ¿Qué pasaría si esa persona regresara a tu vida? Esa persona antagónica en tu haber, pero con un recuerdo imborrable, siempre será parte de tu historia, así que ¿qué harías? ¿qué dirías? ¿llorarías? ¿reclamarías? ¿le pegarías?...

Pues hoy te quiero contar lo que yo hice… Hace muchos años durante toda la primaria coexistí en el mismo salón con una niña que se encargó de destrozarme la vida, la autoestima y los sueños, durante 6 años, teniendo como cómplices a más de 50 niños de la misma generación… Un día no pude más y decidí irme… Decidí poner un alto a mi situación y dejar de ser cómplice de mi victimario al no tomar acción contra esto, que me mataba día a día. Recuerdo ese día como uno de mis grandes triunfos en la vida; fue durante el recreo, que como ya era costumbre, “mi bully” juntó a más de 30 alumnos para gritarme a coro y sin parar “no llores”… Esas palabras como veneno en mis oídos y que tantas veces me hicieron llorar desconsoladamente, en ese momento fueron mi fuerza, mi motor y no sé de donde saque ímpetus para gritar: ¡BASTA, cállate ya! Y fue ese mismo día que a la hora de la comida exigí a mis padres que me cambiaran de escuela y me negué a volver jamás.


QuieremeEntrevista realizada en el programa de Ingrid Tapia y Jorge Castillo en Quiéreme 1440, en la cual se analiza de la mano de Mario Moreno, Gerente de proyectos Antibullying y Viviana Morales Capacitadora de Fundación en Movimiento, los detalles del complejo tema del Acoso Escolar.

*Es posible que el audio no se reproduzca, haga click en "descargar" para escuchar el archivo desde su P.C.


Alvaro CuevaYo, Álvaro Cueva, fui víctima de bullying. Lo siento, lo tenía que decir.

A mí, de niño, me iba muy mal con esto y no nada más en la escuela, también en el transporte escolar, en mi propia casa, en la casa de mis familiares, con los vecinos. Era como una maldición.

Me pegaban, me robaban, me insultaban. Cuando no me rompían la camisa me quitaban la mochila, me sacaban sangre, me ponían apodos, me pegaban chicles.

¿De casualidad usted vio Después de Lucía? Bueno, pues para acabar pronto y omitir los detalles más dolorosos, haga de cuenta que así era mi vida.

Por eso me afecta tanto lo que está pasando y todo lo que se está diciendo alrededor del bullying y de muchas otras manifestaciones, cada una con su nombre específico, del odio, el acoso y la violencia.

Solo hay algo que me anima y que me hace darle gracias a Dios: ahora soy un adulto.

Si hoy tuviera cinco, diez o 14 años, le juro que o ya me hubieran asesinado o que yo mismo me hubiera quitado la vida.

¿Por qué? Porque lo que le está pasando a los chavos en la actualidad no tiene nombre y porque como las soluciones siempre están en manos de los adultos, nuestros pobres jóvenes están completamente abandonados, indefensos.

Abandonados en un contexto que les exige cuestiones insólitas, desde lo más cruel a nivel físico hasta lo más perverso en términos de popularidad.

Indefensos, sin información confiable sobre temas fundamentales de todo tipo, desde lo sexual hasta la drogadicción y el alcoholismo, pero con herramientas tan directas, contradictorias y sofisticadas como las redes sociales. ¡Imagínese el golpe al cerebro!

No es lo mismo hablar de bullying para un adulto que fue niño en los años 70 que para un chavo de 2014. ¡No lo es! Cuidado con las comparaciones. Cuidado con la trivialización.

¿Pero sabe qué es lo que más me duele de la realidad actual del bullying en México?

Que esto ya se politizó, que ya se convirtió en un pretexto para el lucimiento personal de dos o tres gobernantes y de tres o cuatro periodistas, y no se vale.


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